martes, 2 de agosto de 2016

Reto La Legion 101 kms Ronda 24h conseguido

El grupo Aborigen Trailrun Team nació con el objetivo secundario de realizar los 101 kms de Ronda, en el 2015 solo un miembro tuvo la oportunidad de hacerlo y este 2016 eramos cuatro los afortunados.

Decimos objetivo secundario porque el objetivo primario era tener la excusa para quedar los fines de semanas a recorrer parajes de nuestra provincia y pasar tiempo juntos. Recorrimos bastantes kilómetros juntos por sitios tan variopintos como Vejer, Barbate, Medina, Zahara de la Sierra, Jerez, Villaluenga, Benamahoma, El bosque...las salidas fueron a las horas más inverosímiles que os podaís imaginar por poner un ejemplo a las 2 de la madrugada hemos estado recorriendo los montes cercanos a Vejer, en la Sierra San Cristóbal, en las Breñas, en el corredor dos bahías...eso a las 2 de la mañana. Luego con las carreras trail hemos recorrido casi toda la sierra gaditana. En definitiva, guardamos en nuestras retinas cantidad de imágenes de paisajes y de momentos juntos que si no hubiese sido por la excusa de preparar la 101 no habríamos tenido la oportunidad de vivirlos. 

Una vez me dijeron que con la edad se pierden los recuerdos ya que empezamos a filtrar y hay decádas de nuestra vida que se resumen en no más de 5 recuerdos, pues bien, de estos dos años uno de esos recuerdos serán esas tiradas nocturnas o esas carreras trail por medio de la sierra, a veces bajo circunstancias atmosféricas que solo unos locos hacen.

Es en una preparación para una carrera como la 101 donde de verdad comprendes que lo importante no es la meta final si no todo el recorrido que vives hasta llegar a esa meta. Ese recorrido que comenzó un 2014  en la Carrera de los Cañones de Santa Barbara y culminó el 9 de mayo de 2016.

A la espera de que algún compañero se anime a hacer una crónica especifica de la carrera solo decir que reto conseguido, por supuesto al estilo aborigen, eso de al "estilo aborigen" se quedará también para nuestros recuerdos al igual que "hoy tirada regenerativa"

Una de tantas tiradas preparatorias, esta compartida con los Nocturnis


No fuimos a la cena de la pasta


Tras la cena teníamos pendiente un Gin  Tonic con los Nocturnis

En la salida
Reto conseguido, gracias 101 por tantos buenos momentos



Dureza, amistad, buenos momentos, fango, frío, oscuridad, superación, todo eso y más me viene a la cabeza al ver esa última foto.

miércoles, 11 de mayo de 2016

Crónica III Trail Grazalema 2016

La Carrera

 Tiene varias modalidades Ultra Maratón,  Ruta Media, Corta y Promoción. La modalidad Ultra Maratón de 48 km y unos 2700 metros de desnivel positivo acumulado no es apta para cualquiera, es una carrera con tramos muy técnicos y exigentes. Este año había estado lloviendo la semana anterior y había partes del recorrido intransitables de barro. Debido a que la modalidad ultra discurre a través de el Parque Natural de El Pinsapar solo tiene 125 plazas por lo que en caso de no estar muy bien preparado para este tipo de carreras nuestro consejo es que se opte por la ruta media y dejes esas 125 plazas para personas preparadas. Ante la duda de si merece la pena apuntarse...merece y mucho.

http://trailgrazalema.blogspot.com.es/


El recorrido

 48 km y más de 2700 metros de desivel positivo con zonas muy duras pero a la vez con unos paisajes maravillos tanto la subida al puerto de Las Palomas como la parte última del Parque Natural de El Pinsapar son espectaculares.



Organización
Muy buena organización, podría ser la mejor balizada de todas las que hemos corrido hasta ahora, en los cruces no solo se marcaba con una flecha el camino correcto si no que con una señal con una "X" se dejaba claro por donde no. Salvo alguna excepción los voluntarios de 10.

A mejorar:
- Volvemos al tema de las salidas conjuntas: en este caso creo que apenas eramos 400 corredores entre todas las modalidades pero es que a apenas 1 km de la salida ya había zonas de senderos en los que solo cabía un corredor y se formaba un tapón importante. Se hicieron cajones y pusieron en primer lugar a los corredores de la ruta media y tras ellos los de la ruta larga. Nosotros solemos salir de los últimos y nos comimos tapones importantes de corredores de la ruta media. Está muy bien hacer cuatro modalidades pero quizás hay que separar las salidas, sobre todo cuando se sabe que en apenas 1km habrá un tapón importante. Ya lo de la gente recortando dentro del tapón...

- Las duchas; nosotros fuímos los últimos en ducharnos y el pabellón destinado a duchas estaba lejos de la llegada, el agua estaba fria y el suelo era un barrizal, el barrizal no estaba en la zona de duchas si no en la zona de entrada al vestuario donde se supone que te vas a cambiar. Y es que las alcachofas de las duchas estaban mal colocadas, el que las había instalado las había puesto mal, y las alcachofas apuntaban casi en horizontal en vez de hacía abajo. Así que el agua salía en horizontal, eso no fue problema para que algún iluminado utilizara la alcachofa que apuntaba hacia la puerta de entrada al vestuario y pusiera aquello hecho una porquería. Resumiendo, lugar inadecuado y corredores que les da igual el que venga detrás, ojo que esto lo vemos mucho, nos referimos a corredores que no piensan en que hay más gente por ducharse.

- Recogí tres geles dentro del El Parque Natural de El Pinsapar, es decir, solo 125 corredores tenemos la fortuna de poder acceder al parque natural y a tres no se les ocurre otra cosa que tirar allí su gel. Creo que para otros años se debería obligar a marcar los geles. 

- Yo personalmente me pregunto si es necesario que la salida sea desde el mismo pueblo, si no hubiese sido más cómodo para la organización, para el pueblo y para los corredores que iban llegando hacer la salida desde el pabellón donde estaban las duchas.

Nuestra carrera

Fuímos tres aborígenes a esta carrera, para los tres sería un entreno  para la 101 y para el que escribe una nueva oportunidad de puntuar para la LRU. Nuestra primera consigna era "despacito y con buena letra" ya que una lesión aquí y podíamos despedirnos de la 101.


Contaré mi versión, Jose María, de la carrera. Hacía dos semanas había corrido El Hole y me notaba algo cargado de piernas, había estado mirando por encima el perfil de esta carrera y no tenía muy claro que llegase a meta antes de las 9h 30 min, aunque confiaba que me pasara como últimamente que por muy cansado que me notara, una vez se diese la salida me diese un "subidón" y es que con el dorsal puesto uno suele tener un plus de energía. Pues bien, se dio la salida y empezamos a trotar rodeados de corredores de la ruta media por carretera en subida hasta llegar al primer atasco, en el sendero por el que ya nos metíamos en el monte, allí mientras avanzábamos, como podíamos, empecé a ver a gente recortando campo a través para no comerse el atasco.

Para mi gusto, mis compañeros habían salido demasiado rápido ya que habíamos trotado toda la subida de la carretera. Ahora ya íbamos por senderos al ritmo de los demas corredores y yo no me notaba bien, llevábamos 4 kilómetros y todos de subida cuando les comenté a mis compañeros que yo iba a sacar los palos, nos apartamos del sendero y nos pusimos a preparar los palos y  aprovechamos para orinar. Esta parada en el kilómetro 4 fue un gran error ya que nos adelantaron muchos corredores que luego nos fue imposible adelantar, porque no cedian paso en las bajadas. Tras 5 km de subida llegaba la primera bajada que ya avisaba de como sería la prueba, muy técnica y exigente, sobre todo por el fango. La prueba se complicó bastante por el estado del terreno por la lluvia, quizás otro año que no haya llovido no resulte tan técnico. Durante toda la bajada, de otros 5 km, ibamos avanzado a duras penas ya que estábamos metidos dentro de un grupo de corredores, todo el que nos adelantó en la parada, e íbamos al ritmo del grupo ya que era complejo adelantar, a veces porque no daban paso y otras porque realmente tampoco tenía mucho sentido apretar más para caerse.

Cuando se abrió el sendero apretamos el ritmo y así llegamos a la base de la subida del Puerto de Las Palomas, a ratos nos llovía ligeramente, hacía frío, la bajada había sido dura y exigente y ahora tocaba otra subida. Mis compañeros en la subida iban a más y yo a menos, iríamos por el kilómetro 12 y yo no podía más, aquella subida me estaba superando, conocía esta zona porque la había bajado en el Trail de Zahara y sabía que una vez viese el lago ya estaría cercano a la cumbre pero no llegaba...de repente las marcas señalan subir a través del campo sin seguir el sendero "derecho parriba", si no fuese por los palos habría gateado, en este punto la subida era campo a través con una gran pendiente directo hacia la cima. Aquí empecé a ver a corredores descompuestos. Estábamos metidos en un banco de niebla, se intuía arriba dos sombras animando que pensé que serían mis compañeros. Una vez arriba vi que eran dos voluntarios, levanté las manos como si fuese Rocky tras subir las famosas escaleras y pensé: ya está  ya me puedo ir a mi casa. Había subido el Puerto de las Palomas, estaba bastante cansado y apenas veía nada por la niebla. Ya no había tapones y la bajada era "fácil" me puse todo lo rápido que me permitia el terreno, y el banco de niebla, hasta que alcancé a mis compañeros en un avituallamiento. Cuando voy solo a una ultra tengo por costumbre no echar mucho tiempo en los avituallamientos, pero en esta si lo echamos. Tiempo que luego nos faltó al final.




Mientras me esperaban en el avituallamiento, mis compañeros habían estado haciendo cuentas y no íbamos muy bien de tiempo, estábamos demasiado cercanos a la hora de corte del kilómetro 32. Salimos a trote rápido hasta que nos encontramos una nueva subida con dos tipos de  fango: el fango tobogan en el que o clavavas los palos para avazar o resbalas como en un tobogan y el fango tipo pegamento, este fango era nuevo para mí, hacía ventosa con la suela y había que hacer fuerza para separar el zapato del suelo, que se despegaba con un "chof", ojo, una cosa es que se pegase el zapato para avanzar y otra que no resbalara, es decir, el fango pegamento también era tipo tobogán ya que el agarre solo era a la hora de intentar separar el zapato. Esta zona de subida con fango se me hizo especialmente dura.

Así llegamos a la separación de la media y la larga. Luego estuvímos mucho tiempo por un sendero cómodo con ligera subida, dirección Boyar, en el que íbamos andando con los palos, recuperándonos del palizón de la zona del barro, llegamos a un nuevo avituallamiento en el que nos quitamos las piedras de los zapatos, comimos, bebimos e hicimos la sobremesa...tras esa pausa tocó darlo todo para llegar al corte del kilómetro 32. Fueron kilómetros de trote por terrenos exigentes, a buen ritmo y todos juntos. Este tramo sirvió para comprobar lo que habíamos avanzado como grupo en este año tanto en la forma física de cada uno como en la capacidad de marchar todos juntos a un mismo ritmo, el objetivo de probar como íbamos para la 101 estaba superado. Cuando llegamos al avituallamiento llevábamos 5h 30 minutos de carrera y el corte era a las 6 horas, pero había un gran problema, quedaban 16 kilómetros (eran por dentro del Pinsapar) y menos de 3h 30min para completarlas. De nuevo en este avituallamiento estuvimos demasiado tiempo parados.  Hacíamos cuentas y según las mias ya no llegábamos, ya que desde la entrada del Pinsapar nos quedarían unos 15 kilómetros y unas 3 horas, y yo personalmente hacer 5 kilómetros por hora solo lo podía garantizar que lo hiciese si estos últimos 15 kilómetros no tenían mucho desnivel. Por experiencia de otras ultras sabía que como el desnivel fuese importante  me plantaba en un ritmo de 4 km la hora. Aquí hay que hablar del segundo error del equipo, ninguno se había estudiado bien el perfil de la carrera, estábamos allí a la entrada del Pinsapar y no teníamos muy claro si venían 15 kilómetros fuertes de desnivel o no. Bueno, pues nos enteramos, y bien, en carrera, el Pinsapar era una subida de unos 10 kilómetros diferenciada en dos partes una "cómoda" por un carril ancho de zahorra y una segunda a la que nosotros le hemos puesto varios nombres "El bosque encantando", "El bosque tenebroso" y algunos nombres más...en la primera parte, por el carril de zahorra, ibamos casi en el ritmo correcto,  los tres avanzábamos a paso ligero con los palos casi con cadencia militar. Yo ya iba sin fuerzas y Juan estaba tocado muscularmente. Por fin se acababa el carril y se  continuaba por un sendero que ya nos metía al bosque. Allí encontramos un nuevo avituallamiento. El contexto en el que ocurría todo esto era bajo  lluvia,viento,  bancos de niebla en las montañas que veíamos en frente, frío...

Tras encontrarnos el avituallamiento, bajo un intesa lluvía y viento que soportaban estoicamente los voluntarios esperándonos ya que prácticamente cerrábamos la carrera, ya nosotros pensábamos que tocaba la bajada al pueblo pero nos informaron que no, que aún quedaban unos 5 kilómetros de subida: "Venga ya, ¿Cinco kilómetros más de subida?". Fue aquí donde, para mí, empezó a importar poco el entrar en tiempo a meta y me puse en modo "Esto hay que acabarlo, pon una marcha menos por si acaso", mis compañeros se empezaron a distanciar de mí, sobre todo porque hice bastantes paradas para orinar, tenía que evacuar todo el aquarius y la cocacola que había bebido, y para tomar un hidrogel y una barrita. Estos últimos 5 kilómetros de subida, con lluvía, niebla, frío, sin fuerzas, agotado y solo, fueron muy duros. Debido a que ya en varias ultras me había dado un susto el tema de la  hidratación, en esta no solo me bebía mis bidones si no que en cada avituallamiento bebía aquarius y cocacola (es la primera vez que me atrevo a tomar cocacola en una trail) y el resultado era que en este tramo no paraba de orinar. Cada parada para orinar más se alejaban mis compañeros, hasta que llegó un momento que estaba solo.




 Es a este tramo de 5 kilómetros por el interior del Pinsapar, en el que a la dureza y a lo impresionante del paisaje había que añadir la niebla, el frío y la lluvia, al que los tres hemos coincidido en llamar el "bosque encantando".  Intentaba subir el ritmo pero no daba para más, en las paradas que hacía miraba a mi alrededor y me sentía un personaje de la tierra media que se hubiese atrevido a penetrar en el bosque oscuro, estaba yo, la niebla, el bosque, el pequeño sendero y el golpeteo de mi corazón que lo notaba de forma preocupante por detrás de la orejas. Orinar al borde de un sendero solo, con niebla y escuchando como palpita tu corazón detrás de la orejas es uno de esos momentos en los que piensas que hay que contactar con tus compañeros pronto. Mi pensamiento era "Jose aquí ni puedes abandonar porque no hay nadie que te recoja, ni te puedes desmayar porque como caigas rodando no te encuentran", por primera vez en una ultra he tenido algo parecido a una "alucinación", iba andando con los palos por ese sendero lo más rápido que las piernas me permitian y a lo lejos, en donde parecía que acababa la subida, me pareció ver a mis dos compañeros esperándome, pero eran más altos y tenían una pose de pocos amigos así que llegué a la conclusión de que serían agentes rurales del parque, me coloqué bien el dorsal para mostrarlo pero al llegar allí no había nadie. Otra parecida fue cuando por fin ví el reflejo del reflectante de la mochila de uno de mis compañeros, me puse a trotar primero y a correr después para pillarlos pero por mucho que aceleraba, y aceleré, el reflejo siempre estaba a la misma distancia hasta que se esfumó.

Por fin se acabó la subida, ahora venía un pequeño llaneo con sube y baja ya fuera del bosque en campo abierto.  Yo solo veía el pequeño sendero marcado, las rocas que tenía que saltar y la niebla. Por primera vez en la carrera llevaba tiempo sin ver baliza y al estar ya fuera del bosque llegué a dudar si ese sendero era el correcto, tras fijarme bien alrededor mía vi una baliza al fondo a la derecha, por fin comenzaba la bajada.

Era una bajada haciendo eses, llena de barro y de guijarros, pude ver al fondo a mi compañero Pedro y me puse a trotar lo más rápido que el terreno me permitía. Cuando tuve al alcance de mi voz a mi compañero, empecé a gritarle preguntándole por los kilómetros que marcaba el GPS, ya que Juan llevaba reloj  GPS, tras varios gritos entre nosotros me enteré que Juan no estaba con Pedro y había tirado solo ya que el estaba bastante fuerte (hizo su primera maratón en Sevilla con un tiempo de 3h 42min) y quería llegar a meta en tiempo.

Alcancé a Pedro justo cuando estaba hablando con unos voluntarios que había al cruzar una carretera, llegué y el voluntario me preguntó si me había enterado de lo que le había dicho a mi compañero, le dije que no y me dijo algo parecido a esto: ya no llegais a meta, os quedan 5 kilómetros y 20 minutos pero la balización sigue puesta. Luego estuvimos hablando mi compañero y yo de si este voluntario estuvo acertado en las formas con nosotros y creemos que no, entendemos que son muchas horas y que aquel día hubo mucho frío, viento y lluvía, y el tendría ya ganas de que llegásemos para poder cerrar el puesto, pero quizás en las formas se equivocó, ojo, en las formas no en el contenido.

Esta fue la conversación que tuve conmigo mismo mientras escuchaba al voluntario:
- Evidentemente la  balización seguirá puesta ¿O la quitan antes de cerrar meta?
- ¿Cinco kilómetros todavía? ¿Cómo es posible? Uuuf y eso a cuanto hay que ir...vaya a 4 min/km eso es imposible

Con tal de acabar la carrera en tiempo estaría dentro de los 200 primeros (hubo 79 llegados) que es el requisito para puntuar en la LRU, pero yo no estaba para ir a 4, ni a 5, ni a 6, quizás a 7 lo podría intentar. Mi compañero y yo ibamos trotando a ritmo bueno ya que tras cruzar la carretera era terreno llano y con poco barro, hasta que llegamos al avituallamiento de la presa. Creo que era la tercera vez que pasábamos por este avituallamiento y aquí se me vino el mundo encima, me equivoqué sobre donde estábamos y le dije a Pedro que nos quedaba muchísimo ya que ahora venía la cuesta del barro tipo chupona.  Hicimos una breve parada en el avituallamiento, les dimos las gracias a las voluntarias por estar allí y seguimos a trote, saltamos un murete y empezamos una subida y caí en mi error, esta no era la subida del barro chupona. Esta era una subida mucho más suave, con mucho barro, pero más suave y que una vez se subía y se bajaba daba a donde separaron la carrera media de la larga. Ahora me arrepentía de no haberme dado más caña desde el cruce de la carretera hasta aquí, ya que quizás no fuesen cinco kilómetros, es más estaba casi seguro de que eran menos de 5km. Tras acabar la subida, intenté ir "a tumba abierta" en la bajada pero lo único que conseguía era caerme y mi compañero no paraba de gritarme llamándome la atención y diciéndo algo del estilo: al carajo la liga, que no llegaaaas y te vas a mataaaar.

Llegamos a la carretera y nos metimos ya en el pueblo, yo aún tenía ganas de hacer algún trote-sprint de última hora pero no tenía sentido, ni el cuerpo me acompañaba, ni sabía cuanto quedaba exactamente. Por fin vimos el arco de meta, mi compañero Juan (que entró en tiempo) había pedido el favor a la organización de que no desconectaran el reloj del arco, manos juntas y en alto y entramos en meta en 9h 44 minutos. No estamos en la clasificación y no me ha servido para puntuar en la LRU, 14 minutos nos han dejado fuera de ser "finishers" aunque evidentemente nosotros nos sentimos finishers y nos fuímos con muy buenas sensaciones cara a la 101, sobre todo porque comprobamos que podemos ir juntos en equipo durante muchos kilómetros y bajo condiciones atmosféricas muy adversas. Mal sabor de boca por el tema de quedarse a las puertas pero satisfechos.


Tras terminar, nos fuímos a las duchas que estaban lejos, era un pabellón deportivo a las afueras. Las duchas estaban asquerosas de barro pero más en la zona de vestuario que en la zona de duchas, con el agua fría y con un inconventiente de última hora, y es que mientras esperaba a mis compañeros, un entrenador de baloncesto que estaba allí me dijo que ya él se iba, lo miré con cara de sorpresa pensando "¿Y que me querrá decir con eso?" me dijo que es que tenía que cerrar el pabellón. Se lo comenté a mis compañeros pero ellos me dijeron que aún estaban viendo como ducharse. Tras un rato en el que el entrenador cada vez estaba más serio, y mis compañeros también estaban más mosqueados por el tema de las prisas, el entrenador me dijo que se iba y que ya avisaria a la policia local para que viniesen a cerrar el pabellón. Esto fue bastante subrealista tanto para mí como para el entrenador de baloncesto ya que el no sabía si se podía ir y yo no sabía como explicarle que a nosotros nos habían dicho que estas eran las duchas y mis compañeros tardarían lo que tardasen ya que tenían que luchar con la suciedad de las duchas y con que el agua estaba fría.

Tras la "ducha" nos fuímos a cenar algo y mis compañeros juraban y perjuraban que nunca más harían esta ultra o al menos no la distancia larga. Yo comía y por dentro me reía recordando las veces que yo había dicho lo mismo.

PD. Está pendiente una actualización con fotos de la carrera, pero es que cuando estaba descargando mis fotos "del bosque encantando" la tarjeta de memoria se borró y perdí no solo esas fotos si no todas.

jueves, 7 de abril de 2016

Crónica XII Homenaje a la Legión. HOLE

La Carrera

Esta carrera, al igual que  Acinipo, es perfecta como preparación para 1a 101 discurre en su práctica totalidad por carriles sin dificultad técnica e incluye en su recorrido muchas de las cuestas que te encontrarás en la parte final de la 101. Este año ha sido una carrera con mucho calor pero, cuando estés leyendo esta crónica para saber si esta carrera merece la pena, recuerda mirar la previsión ya que la mayoría de las veces ha llovido o llueve el mismo día y hay una parte que se convierte en un fanganal conocido como "el país del barro". Resumiendo, carrera bonita con zonas de desnivel importante pero sin dificultad técnica muy corrible, para el que pueda, y que se puede acabar andando a ritmo rápido. Merece la pena inscribirte.





El recorrido

 55 km casi todos carriles con algunas buenas subidas y unos 1670 metros de desnivel positivo



Organización

Muy buena organización, bien balizada salvo un punto al atravesar un río, avituallamientos correctos, gran camiseta y medalla muy bonita. 

A mejorar:

- Realmente todos los puntos que ponga a mejorar están relacionados con el que, para mí, ha sido el punto clave a mejorar: la salida conjunta de la carrera larga y la corta. Allí habíamos mezclados más de 1700 corredores saliendo a la vez, quizás sería interesante hacer salir antes a la carrera corta y a la media hora la larga ya que la salida fue un embotellamiento constante, ojo yo no hablo de poder correr en la salida porque eso a mí me da igual hablo de ver gente tropezando.

- Hubo un tramo del kilómetro 21 al 30 que era una buena cuesta y en el momento de más calor, hablo siempre desde el punto de vista de un corredor del furgón de cola,  y faltó un avituallamiento de agua intermedio. Ojo, que la organización facilitó un rutómetro con los avituallamientos y se sabía los que había pero en ese tramo en concreto es necesario poner un avituallamiento de agua.

- Aumentar el número de mesas de los avituallamientos, los avituallamientos estaban muy bien nutridos de frutas, agua, refresco e isotónico pero es que en los avituallamientos que coincidiamos los corredores de la larga y de la corta era muy difícil acceder a la mesa, era una ola que te llevaba, empujaba, hacia delante y yo necesitaba rellenar mis bidones así que me tenía que salir de la zona de marabunta y conseguir que algún voluntario (de 10 a todos los voluntarios) me acercase una botella de agua para rellenar. Por cierto, tampoco habría venido de más algún avituallamiento con frutos secos.

Nuestra carrera

En esta carrera era imposible puntuar para la Liga Rondeña de Ultrafondo (LRU) ya que al ser muy corrible era imposible que el que escribe fuese capaz de acabar entre los 200 primeros, pero si era un gran entreno de cara a la 101. 

Tras aparcar sin problemas, ya que me había colado en Ronda a las 7 a.m., fuí a recoger el dorsal, a desayunar y luego al coche a esperar la hora de la salida. Llevaba en la mochila el chubasquero, las mallas largas y el cortavientos ya que desde la Ultra de Bandolero estoy pensando como me hubiese ido a partir de Ronda, así que "repliqué" el peso que habría llevado aquél día, también llevaba los mismos zapatos. Por lo que esta prueba además de un entreno sería una especie de  "desafío particular" ya que coincidiría el kilometraje (me refiero al kilometraje de Ronda a Villaguenga de la Ultra Bandolero)

Estaba buscando a varios corredores del equipo de los Nocturnis que sabía que también corrían esta prueba, pero me era imposible avanzar en el cajón de salida. Estaba prácticamente al final y no era capaz de avanzar ni unos metros, pensé que ya los pillaría al salir. Se dá la salida y empieza un tapón importante debido a multitud de marchadores que desde la misma salida iban andando con los palos y que se habían puesto muy delante en la salida, cosa que no entiendo. Tras presenciar dos tropezones entendí que en esta salida lo mejor era quedarse al ritmo de la marea humana.

Poco a poco se fue estirando la carrera y me pude poner a trotar, aunque durante la espera a la salida hubo frío el tiempo avisaba de que iba a ser caluroso. El plan era fácil trotar en llanos y bajadas y andar en subidas.

En las últimas carreras cuando he llegado al avituallamiento apenas eramos diez corredores, aquí era una auténtica ola humana que te empujaba hacia adelante, por lo que invertía más tiempo y esfuerzo del necesario en poder rellenar los bidones de agua.

Así llegué al avituallamiento del kilómetro 21 situado dentro del acuartelamiento de La Legión, de nuevo mucha gente por lo que solo le dí a rellenar uno de los bidones a la voluntaria, en el otro tenía agua pero normalmente me obligo a beberme lo que me ha quedado y relleno los dos. Este fue un fallo que luego pagué.

Después de la salida del avituallamiento nos separamos las dos carreras, luego nos volvíamos a unir, y empezó una subida en la hora de mayor calor donde en el kilómetro 26 ya me había quedado sin agua. Un corredor me dijo que aún quedaban 4 kilómetros para el siguiente avituallamiento así que ya la cosa se ponía sería, nada de trotar aunque hubiese una bajada o un llano ya que no quería arriesgarme físicamente.

Tras repostar agua y beber toda la que el cuerpo me dejaba en el avituallamiento del kilómetro 30 fuí a orinar para ver como estaba. La orina como me imaginaba estaba muy oscura así que el plan seguía siendo "solo andar" hasta que el cuerpo asimilara el líquido que acababa de ingerir, así que hasta el próximo avituallamiento seguiría andando y bebiendo y una vez en el siguiente avituallamiento decidiría.

En el camino al siguiente avituallamiento empecé a notarme mal, me notaba una presión en la cabeza y me molestaba el sol, caí que no llevaba la gorra puesta si no solo el pañuelo, pero seguí así estaba en un momento que me resultaba "pesado" parar a quitarme  la mochila y buscar la gorra simplemente me dejé llevar andando. Al llegar al siguiente avituallamiento le pedí el favor a un marchador de que me cogiera la gorra y ví saliendo en ese momento a un nocturnis, no lo conocía personalmente, me puse a su altura y continuamos marcha andando, él había decidido que acabaría el resto de la prueba andando y yo la verdad es que no estaba para  muchos trotes, notaba la cabeza ardiendo, me habría tomado un ibuprofeno y un bocata a la sombra si los hubiese tenido y si no tuviese miedo de seguir deshidratado.

Los últimos 15 kilómetros fueron eso, andar con los palos intentando seguir el ritmo de mi compañero de andanza con un dolor impresionante de cabeza. Fue un gran entrenamiento ya que mi compañero andaba rápido y me obligaba a aligerar el paso y a ir mejorando la técnica con los palos.

Tras Arriate donde hacía un calor insoportable pasamos un buen rato por la vera de un río donde me alivié en algo el sofoco que llevaba y en donde pude mojar la gorra en el río, ahora que lo pienso debí meter la cabeza entera. En esa zona encontré el único punto conflictivo de la carrera ya que no estaba bien balizado donde había que cruzar el río, de todas formas había corredores que lo sabían.

Tras 8 horas y 30 minutos de mucho calor llegamos a meta, me separé del Nocturnis e hice los últimos 300 metros a trote ya que realmente estaba bien de piernas y quería hacer la entrada corriendo y no andando.Me pusieron una de las medallas más bonitas que he visto por ahora y había barra de comida y bebida. Cogí la paella y una cerveza sin alcohol, para describir como estaba de cabeza decir que yo quería una cocacola pero como lo que había delante mía era una lata de cerveza sin alcohol pues eso cogí, no me lo planteé hasta que no estaba ya sentado.

Mientras me comía el arroz, me empecé a sentir mal como con escalofríos me preocupé y fuí a enfermería, allí me tumbaron y me taparon con dos mantas al parecer en la Alameda había entrado un poco en hipotermia, tras estar allí creo que unos quince minutos siempre con personal de Protección Civil al lado mía y pendiente de mí,GRACIAS, me pude ir. Grabé la medalla, me compré una cocacola y me fuí al coche a cambiarme de ropa y tirar para casa.

Moraleja; son carreras como estas donde mejor puedes ver como va tú evolución hacia la 101, además te sirve como experiencia para seguir corrigiendo errores a evitar en próximas ultras.  En mi caso, a pesar del golpe de calor, de piernas me ví bien y por fin pude mantener un ritmo andando algo más rápido, siguen adelantándome marchadores andando pero esto es poco a poco, ya que en este deporte todo suma y lo que no se puede es conseguir en dos días lo que nunca se ha tenido.

lunes, 7 de marzo de 2016

Crónica V Ultra Trail Sierra del Bandolero 2016 UTSB


<<No importa cuantas ampollas tengas en los pies, no importa que las fuerzas te flaqueen y pienses que vas a caer al suelo. No importa que las piernas te duelan a reventar... Todo eso puede ser controlado con la fuerza de la voluntad. Todo cientounero lo sabe, y yo ahora también lo sé. No hay más que hablar, salvo accidente, si no has conseguido estar en esta fantastica Alameda, un bonito domingo de mayo luego de un esfuerzo sobrehumano, es que no tuviste la fuerza de voluntad necesaria para conseguirlo.
Y esa fuerza de voluntad debe demostrarse desde el principio hasta el fin, desde el minuto uno, no dejando una grieta en ella en ningun instante por la que se pueda escapar tu sueño. Como a mi me ocurrió los dos años anteriores. Este año no ocurrió asi. "Persigue tu dicha..." repetía en mi cabeza desde el primer minuto, y sólo con eso grabado en la cabeza pude llegar a la meta 22h14m después.">> http://nohaydolo.blogspot.com.es/ 

Esto lo leí antes de hacer la 101 del 2015 y lo aprendí allí, a base de repetirme durante más de 25 km "persigue tu dicha, persigue tu dicha" y visualizando la sudadera finisher que iba a ser mía si o si. Esa voluntad no la he tenido en esta carrera y abandoné en el kilómetro 65 en Ronda a las 9:23 de la mañana, dentro del corte que era a las 10:00 h, ahora viene una pequeña crónica de lo que pasó en la que soltaré alguna que otra excusa barata, pero realmente el resumen es que me rajé y me fuí a casita por no tener la voluntad necesaria para acabar esta prueba 

Recorrido y organización


La idea es hacer un anillo de 155 kilómetros y un desnivel positivo de más de 5000 metros positivos en un máximo de 40 horas.

La organización ha sido impecable, y los voluntarios han demostrado tener más fuerza de voluntad que yo porque allí estaban en medio de la sierra con un frío impresionante atentos a cualquier cosa, si veían que me iba a quitar la mochila al momento tenía a uno para ayudarme, o para cambiar las pilas al frontal, o para preguntarme si necesitaba algo más de comer o beber y al salir del avituallamiento animando. Como ejemplo de la pasta de estos voluntarios...cuando iba en la furgoneta de los retirados de Ronda a Prado del Rey la preocupación de uno de los voluntarios era conseguir que otro voluntario que trajese a abandonados desde Villaluenga echase en la furgoneta las mochilas nuestras y así ahorrarnos el viaje a Villaluenga (allí teníamos la segunda mochila). No lo consiguió pero creo que eso ya resume el espiritu de estos voluntarios.

Mi crónica  

Son las 7:51 de la mañana del sábado 5 de marzo. Hace poco he pasado por delante de la ermita de Montejaque y estoy haciendo lo que en la 101 es "la subida a la ermita" pero ahora la estoy haciendo de bajada camino a Ronda, llamo a mi mujer:
-Me voy a retirar en Ronda
-Vale, visto a las niñas y voy para allí ¿Cómo se llega a Ronda?
-Igual que ayer para llegar a Prado del Rey pero sigue recto. Aún me queda, no tengas ninguna prisa

Acabo de renunciar a seguir en carrera, aún no he llegado a Ronda pero sé que una vez allí, me quite los calcetines empapados, los chinos de los zapatos, me seque los pies con una toalla y me quite las mallas largas y me ponga las mallas cortas secas que me esperan en la mochila de Ronda, es muy probable que me anime a seguir en busca del siguiente corte en Villaluenga en el kilómetro 115 y quiero evitar eso. En un momento de luz, o de cobardía extrema, he tenido claro que esta no era mi carrera y que esa "machada" de seguir hasta Villaluenga podía traerme una lesión en la rodilla y problemas en la ya tensa relación con mi mujer con el tema de las ultras, es decir, si le demostraba que era una persona "madura" que sabía retirarme sin una lesión en ciernes y no como seguramente iba a acabar al llegar al kilómetro 115, quizás se aflojase esa tensión en casa ya que todavía me quedaba Hole, 101, Grazalema Trail, Hagua...

Pongámonos en situación, 6 de la tarde del viernes 4 de marzo. Estoy en la salida de la V Ultra Sierras del Bandolero, justo al lado tengo al corredor que me asistió en el desmayo del cuartel en la 101, nos reconocemos, nos saludamos y me quedo junto a él en la salida, no estoy nervioso, estoy feliz y algo preocupado porque he tomado la salida con más flecos sueltos de los que me gustaría en el tema de material. El principal fleco que por problemas económicos no me he podido comprar unas zapatillas nuevas y no estoy muy convencido de que las que llevo, que me dieron algún susto en el Desafio de las Cumbres, estén para hacer esta prueba...como para responderme a mi duda se coloca junto a mí un corredor en huaraches que me dice que menos es más.

Se dá la salida y los vellos de punta, no puedo describir la sensación es un subidón, la música de Curro Jimenez, el pueblo volcado con la prueba animando  y tú que estás ahí en la salida de la UTSB.

El primer tramo es una pista cómoda prácticamente en bajada hacía el Bosque, aquí lo único que hay que vigilar es el ritmo y no dejarse llevar por la gente que iba muy rápida. Llegada al Primer avituallamiento (Km 11,9) y empezamos a subir por las calles del bosque en busca del cortafuegos, he leído muchas crónicas hablando de este primer reto y por fin le pongo cara. Nada más llegar al cortafuegos saco los palos, que ya no guardaría en toda la prueba, el cortafuegos es duro pero es lo que he entrenado...desnivel fuerte y cómodo nada técnico. Una vez arriba, toca sacar el frontal de la mochila y ponerse a ritmo de los demás corredores en busca del avituallamiento de Llanos del Campo, el frontal ilumina poco pero decido agotar al máximo las pilas ya que por ahora se va siempre en grupo y el recorrido sigue siendo lo entrenado por mí, pista estrecha con llaneos y desniveles sin complejidad, eso si empiezo a tener frío.

La llegada a LLanos del Campo es impresionante, no hago fotos porque hace muuucho frio y llevo los guantes puestos, además quiero ahorrar batería al máximo porque este es otro de los flecos que dejé suelto, solo llevaba una batería externa encima, la otra estaba en Villaluenga pero no había dejado ninguna en Ronda, no tenía dinero para comprar otra, así que sabía que en el trayecto de Ronda a Villaluenga me quedaría sin móvil y cuanto menos lo usara más tarde pasaría esto. En Llanos del Campo me pongo la camiseta de mangas largas, la camiseta corta del club encima y el chubasquero que me ha molestado bastante en la mochila tanto por peso como por volumen, guardo el cortavientos en la mochila. Me como un bocata de salchichón, creo, tomo cocacola, relleno bidones y a seguir.

Ahora vamos buscando Puerto del Boyar, sigo en terreno "cómodo" desvinel pronunciado hacia arriba, frío y niebla, empieza  a haber niebla espesa, la niebla era tan espesa que en una subida había un voluntario que llevaba puesta una baliza luminosa, pues lo tenía encima y solo veía la luz, de repente escucho "vamos un poco más y ya estás en el tercer avituallamiento" y seguía sin ver al voluntario, hasta no estar a dos metros de él no conseguí vislumbar su silueta. En algún momento perdí una baliza y me quedé quieto, sabía que tenía que volver sobre mis pasos en busca de la última baliza pero decidí esperar quieto hasta ver algún frontal, cuando aparecio un grupo de frontales a unos 50 metros les grité si tenían localizada la baliza y al responderme afirmativamente me uní a ellos. Realmente apenas estuve tiempo en algún grupo ya que casi todo el mundo tenía un ritmo "andando" superior al mío por lo que según avanzaban los metros yo siempre prefería ir solo a ir con una marcha de más en mi ritmo. Así, con mucha niebla, mucho frío, pero entero llegué al tercer aviuallamiento del Puerto del Boyar, me dí cuenta al pasar junto a una portería de que yo había estado en este área recreativa varias veces de día, pero de verdad que no le había puesto nombre.

En este avituallamiento tomé de todo lo que me ponían y me puse rápido en camino, atravesamos una valla que delimitaba el área recreativa. Aunque con la niebla no se veía nada yo recordaba lo que había delante mía de la última vez que estuve aquí con la familia. Lo recordaba muy bien porque había un pedazo de montaña y aquel día pensé "subir eso si que es trail de montaña y no lo que yo hago" pues allí estaba a punto de hacerlo. Allí, tras esa valla,  todo cambió.Yo en cada avituallamiento preguntaba cuanto quedaba para el siguiente avituallamiento y esa era mi nueva meta, me dijeron 12,5 kilómetros así que todo iba bien y sobre la una de la noche estaría en Villaluenga, o eso pensaba yo.

El tramo Puerto del Boyar - Villaluenga es de lo más técnico y duro que he realizado en mi vida de corredor y me tocó hacerlo por primera vez dentro de este ultra trail. El problema no era el desnivel era el terreno, piedra caliza mojada, piedras y fango, pero no fango del que se te pega a la suela si no fango del que resbala y que de vez en cuando pisas y metes el pie hasta algo más del tobillo y rápidamente se cubre por encima del zapato y tienes que hacer fuerza para sacar el pie sin dejar el zapato en el barro. Me gustaba, iba de subidón apoyándome continuamente en los palos y sin prisa, disfrutando. Hacía mucho frío y una niebla que me hacía temer que volvería a perderme, aunque la balización estaba muy bien era imposible ver algunas balizas hasta que no estabas al lado de ellas. He conocido por primera vez el significado de "crestear" y de no pisar sobre tierra si no solo y exclusivamente sobre piedras calizas, algunas afiladas, otras resbaladizas y otras ocultando una grieta en la que se quedaba pillado el bastón.

Tras salir de esa zona extremadamente técnica, dura y muy exigente, al menos para alguien con mi experiencia, llegamos a una zona en la que el terreno era más tipo fangoso con piedras. Tenía los pies empapados y por los agujeros que tenía en la zapatilla (sí, me fuí a la UTSB con unas zapatillas rotas) me había entrado infinidad de chinos que me pinchaban sobre todo los dedos gordos de los pies, pero había conseguido ir en un grupo de cuatro y no quería pararme y quedarme solo, en eso estaba cuando empezó a caer agua, primero pensamos que era el agua cayendo de los árboles, luego que la niebla se había vuelto tan espesa que era como lluvía y al final salimos de dudas porque nos cayó una buena tromba de agua. Así, agrupados avanzábamos buscando las balizas, soportando la lluvía y pisando sobre el fango y la lámina de agua que había, cuando no veíamos la baliza nos abríamos y cada uno buscaba por un lado, así llegamos a una valla que teníamos que atravesar pero no dábamos con la puerta, aprovechando una tregua de la lluvia saqué el móvil donde tenía el track y una aplicación gps y me orienté para saber si debía seguir la valla hacia la izquierda o hacia la derecha. Era hacia la izquierda, por fin encontramos la puerta y al atravesarla y mirar hacia atrás vi que nos alcanzaba un grupo de unos diez marchadores. Al poco de atravesar la valla otra vez empezó a llover, y entre la lluvía y la niebla volvíamos a no saber hacía donde era, alguien dijo "hacía arriba y a la izquierda" en ese momento yo iba en cabeza y seguí "hacia arriba y a la izquierda" sin ver baliza, alguien del grupo gritó "por aquí" y todos lo seguimos, como era en sentido contrario al que yo iba pasé de ir en cabeza a ir el último.  Entramos en una zona de bajada con bastantes balizas y yo iba a un ritmo muy incómodo, me hubiese gustado bajar más lento pero era el ritmo que marcaba el grupo y no era momento de quedarse atrás, allí y con esa lluvía no.

Un marchador (porque no éramos corredores éramos marchadores) que conocía la zona me dijo que nos preparásemos para la bajada de Villaluenga que muchos la conocían como "la cuesta de la UVI" le pregunté si quedaba mucho y me dijo que si que todavía estábamos por el navazo alto o bajo no sé cual me dijo. Toda esta zona fue la peor, con diferencia, para mí debido al ritmo del grupo.Pegué varios traspies, metí dos veces el pie en una grieta donde me hice polvo el tobillo no por torcedura, que también, si no porque la piedra me hizo cortes en el tobillo que con el frío se notaba mucho más, pero no quería ir más lento porque si inseguro era ir a un ritmo que no era el mío (estamos hablando de andar) más inseguro me resultaba separarme del grupo en esta zona.

Por fin llegó la cuesta de bajada de Villaluenga, según me dijo el hombre que conocía la zona esta bajada se podía hacer en unos 40 minutos fácilmente. Nosotros tardamos de una hora y media a dos, ni lo sé. Piedras mojadas donde resbalé y caí de culo más de cuatro veces y zonas de fango que para mis zapatillas eran un tobogán de fango, no exagero, tenía que clavar los palos delante mía e ir paso a paso. Hubo un momento que me planteé ponerme de culo y bajar arrastrando el culo aunque aquello me llevase toda la noche, total de los culazos que ya había pegado ya tenía empapada las mallas y los calzoncillos. Cuando por fin estábamos casi abajo, o eso intuíamos porque con la niebla tampoco se podía saber, una corredora nos dijo "venga pensad que a las 6 ya estamos en Ronda" le dijímos que eso era imposible y al saber la hora, las 2:50 am, nos comentó que era el año que más lento llegaba aquí que ella solía llegar sobre la una. Ya una vez el pueblo esta corredora se puso a andar muy rápido y me dijo "jeje, los avituallamientos siempre los ponen al final del pueblo" fuí incapaz de seguir ese ritmo andando con los palos y la perdí antes de llegar al avitullamiento de Villaluenga.

En el avituallamiento de Villaluenga (km 37,2) por fin pude tomar café, era soluble, ya tenían preparado el vaso con las cucharadas de café y le añadian la leche, les explique que yo lo quería sin leche y se las ingeniaron para calentarme agua y ponerme un café solo. En este avituallamiento me comí dos bocadillos, había unas estufas tipo seta y muchos corredores secándose la ropa en ellos, me sorprendió ver a algunos corredores con los que había coincidido en las salidas de otras trails y que yo sabia que eran "buenos" allí todavía, eran las tres y cuarto de la mañana. Tras reponer agua, y comer algo de fruta me puse en marcha iba solo y estaba algo inquieto, no sabía si lo peor ya había pasado o no, no sabía si iba a llover o no (me dijeron que no pero estaba en duda) y no sabía si al ir solo sería capaz de no perderme.

Pronto salí de dudas, lo peor en cuanto a zona técnica ya lo había pasado, por aquí no había niebla y todo estaba muy bien balizado. Me encontré en este tramo muchas zonas corribles pero comprobé que el tramo Puerto del Boyar-Villaluenga me había pasado factura, tenía doloridas las dos rodillas especialmente la izquierda y los tobillos, y trotar era doloroso. Estaba bien físicamente  pero el hecho de trotar me dolía, aquello era mala señal ya que quedaba mucha carrera para empezar con molestias en las rodillas.

Del tramo Villaluenga a Llanos de Líbar pasé frío, sobre todo en la cara, en las manos, ya que tenía los guantes empapados, y en los pies. Los pies eran cosa aparte...aunque este tramo tuvo algún desnivel aquí lo destacable fue una zona llana en la que pisaras por donde pisaras había fango con una lámina de agua por encima. Llevaba tiempo con un dolor ya insoportable en los pies de clavarme los chinos pero es que no había forma de pararme que no fuese sentándome sobre el fango ya que de pie y doblando la pierna me era imposible por el dolor de las rodillas. También empezó una pequeña molestia en las nalgas, ahí si que no lo dudé, paré apoyé en unas piedras la mochila para buscar la vaselina y allí estaba yo a altas horas de la madrugada en los Llanos de Libar, con un frío que te hacía que se te saliesen los mocos, untándome el trasero en vaselina, cuando consideré que estaba bien protegida la zona a recoger y a seguir. Por fin a los lejos ví el refugio, se podía adivinar su silueta y una luz muy ténue a través de las ventanas, cuanto más me acercaba más nitida era la imagen, por lo que veía por las ventanas parecía como si estuviesen iluminados con velas y, lo que más me preocupaba, se veían muy pocas sombras de corredores. Al llegar yo salía de él la corredora de la bajada de Villaluenga. En este refugio había una chimenea encendida y aunque cuando estaba en la operación "vaselina" pensé que en el siguiente avituallamiento me quitaría los chinos de las zapatillas, la chimenea me hizo cambiar de idea ya que no quería estar sentado con la cabeza agachada con calorcito ya que temía que al levantarme me fuese al suelo. Aproveché para hacer el cambio de pilas del frontal con la ayuda de un voluntario y opté por irme rápido de la trampa que suponía esa chimenea, no sin antes cometer el mayor error de toda la carrera...había escuchado hablar a los voluntarios que ya a este avitullamiento se esperaba que llegasen pocos más corredores, le pregunté a la voluntaria, que me había tomado nota del dorsal, cuántos habíamos llegado y me dijo que 320. Al salir yo del refugio llegaba un portugues con el que luego coincidiría.

Estaba hecho polvo, yo pensaba que estaba algo más adelante y acaba de descubrir que prácticamente estaba cerrando la carrera. Es muy fácil pensar ahora leyendo la crónica que eso era una tontería, pero en aquel momento saber que era de los últimos me supuso un mazazo, el frío era importante de hecho en las partes que llevaba al descubierto de la cara llegaba a sentir dolor, había una parte encima del ojo derecho que no conseguía cubrirme bien con la braga y parecía que se te iba a congelar, el viento helado dolía.

Empezaba un tramo en solitario, con mucho frío, frío cortante y mucho viento, vamos que andabas más rápido para intentar no enfriarte, pero en terreno cómodo por carriles. Me apoyé en un árbol y como pude me quité lo chinos de las zapatillas, digo como pude porque en el calcentín tenía una capa de barro pegado. Esta zona dentro del frío y del viento, la disfruté bastante tuve mi momento "soledad en la sierra mirando las estrellas", yo había estado ya en esta zona pero no recordaba si en la Ultra Libar o en la Marcha de la Cueva del Gato, pero estar allí de noche pudiendo ver aquél cielo estrellado, la silueta de las montañas a cada lado,con mi lucha particular con el frío y el viento...estaba disfrutando ¿Cuántas personas tenían la oportunidad de vivir aquello? Cuando escuché al portugués trotando detrás mía volví a la carrera, al pasar delante mía me dijo "vamos" era una bajada totalmente trotable y el ritmo del portugues era lentito y cómodo así que me probé y me puse a trotar junto a él, así hicimos toda la bajada hacía Montejaque hasta que paré para orinar y porque estaba viendo algo las estrellas, esta vez no las del firmamento si no las de dolor en las rodillas. Asumí que no iba  a trotar más al menos hasta despues de Ronda que ya tuviese unas mallas y unos calcetines secos. Me adelantó un corredor más a trote y supuse que ya si que sería el último o casi. Estaba a escasos metros de la entrada de Montejaque y moralmente estaba tocado, no estaba preparado para saber que era el corredor que cerraba la carrera.

Esa decisión de no trotar, ese dolor en las rodillas y saberme el último me hizo que la entrada en Montejaque fuese con estado de ánimo bastante bajo. El trayecto desde la entrada del pueblo al avituallamiento es donde dejé abierta "esa grieta por la que puedes dejar escapar tú sueño", ese pequeño tramo por el pueblo fuí cabizbajo, arrastrando los pies, en actitud de derrota. En el avituallamiento apenas quedaba algo de chocolate, un poco de frutos secos y un café que compartí con otro corredor, hablo de las cosas que como porque también había colacao y más cosas. Al salir pregunté por el siguente punto de avituallamiento que era Ronda, uuuufff Ronda me temía lo peor, sabía lo que venía ahora...era la bajada del cementerio de Montejaque que ya hice en la 101 y en la Libar Adventure, pero esta vez era subiéndola.

Mi cara en Montejaque. Foto de Juan Duran

Subí la cuesta, pasé por delante de la ermita y ahora tocaba una bajada, de nuevo trotable, que en la 101 es la famosa subida a la ermita. Ya había pasado dos veces por aquí en la 101 y en la Libar Adventure. A pesar de ser trotable yo de nuevo simplemente andaba, veía a lo lejos Ronda y pensaba: no está lejos Ronda. Calculaba que llegaría sobre las 9:30 de la mañana, cuando yo había previsto llegar en el rango de las 6 a las 8 de la mañana. Recordé el consejo de un corredor de ultras experimentado que me dijo que si llegaba a ronda después de las 9 lo mejor que podía hacer era quedarme allí y ahorrar fuerzas. El saberme último, o casi último, y el verme tan frito para no llevar ni 60 km me estaba carcomiendo, en Montejaque no me había quitado los chinos, ni había aprovechado la subida asfaltada para sentarme en ella y limpiarme bien de una vez los zapatos, esa cuesta habría sido el sitio ideal ya que me habría sentado sobre cemento y contemplando con traquilidad el maravilloso paisaje que se mostraba ante mis ojos, ya que empezaba a amanecer. Me propuse hacerlo ahora, me apoyé en el bastón levanté un poco el pie izquierdo, noté la molestia de la rodilla y pensé: ya mejor en Ronda que ya me quito toda esta ropa y me pongo calcetines secos.

Ahora venía otra tralla mental, en Ronda me pondría muda seca,  las mallas cortas y las pantorrilleras que tenía en la mochila de allí, pero tendría que cargar con el chubasquero y las mallas largas que llevaba puestos porque era obligatorio llevarlos encima según el reglamento. Primero recordé lo pesada que me resultó la mochila hasta que no saqué el chubasquero y ahora sería el chubasquero, las mallas largas mojadas y llenas de barro hasta el culo y el cortaviento que llevaba en la mochila y que no sabía si lo dejaría en Ronda o también lo llevaría a la cintura o puesto. Seguidamente me puse a pensar en el error de no tener una bateria externa en Ronda ya que en el trayecto Ronda- Villaluenga me iba a quedar sin batería y dejaría preocupada a mi mujer...vaya mi mujer, mis niñas, empecé a pensar manteniendo una conversación conmigo mismo:

- Si voy tieso de molestias en las rodillas y voy a ir andando con los palos de aquí a Villluenga seguramente no llegue al corte de las 22:00 horas.
-Ya pero tengo que intentarlo y llegar hasta donde llegue, a eso hemos venido a darlo todo.
- Aro aro y donde llegues estarás tieso de fuerzas tendrás que arrastrarte hasta el próximo avituallamiento y si no es Villaluenga pedir por favor que te presten un teléfono para llamar a casa...uufff y si me retiro en Ronda y paso el sábado con mi familia y esta noche la paso en casa con mi mujer...que llevas una tercera parte y llevas las rodillas que no has sido capaz de quitarte los zapatos.

De repente la opción "en Ronda abandono" se había instalado en mi cabeza y tenia todo el sentido del mundo hacerlo así. En esas estaba cuando me adelantaba el portugues diciéndome "vamos, vamos"con su trote suave. Ahí me vino una nueva inspiración y si al llegar a Ronda al ver que son las 9:30 y una vez vaya al baño a hacer lo que tengo que hacer, me quite estas mallas, estos calzoncillos mojados y estos calcetines embarrados y me seque los pies con una toalla, me cruzo con el típico corredor o voluntario que me da moral me envalentona y acabo trotanto 12 horas más por aquí, porque como mucho van a ser 12 horas porque aunque llegue a Villaluenga en tiempo allí llego muerto o lesionado...así que decidí llamar a mi mujer para así asegurarme de que ya no había vuelta atrás, cogí el telefono y llamé a mi mujer:
Me voy a retirar en Ronda
-Vale, visto a las niñas y voy para allí ¿Cómo se llega a Ronda?
-Igual que ayer para llegar a Prado del Rey pero sigue recto. Aún me queda, no tengas ninguna prisa
El momento exacto en el que acaba de llamar a mi mujer y seguía pensando si sería capaz de quitarme los chinos

Los famosos chinos una vez pude sentarme en un coche y quitarme con esfuerzo  la zapatilla

martes, 1 de marzo de 2016

Crónica I Desafio Las Cumbres (27/02/16)

La Carrera

Carrera dura y con paisajes muy bonitos. Recorrido variado de carriles, pistas, zonas técnicas y, si os coge lluvia como este año, barro, mucho barro. Gran carrera el que vaya no saldrá defraudado.

El recorrido

Recorrido de 30 km con algo más de 1200 metros positivos.

http://desafiolascumbres.es/home.htm




http://desafiolascumbres.es/home.htm


Organización

 En el Facebook de la organización decían que se sería una carrera organizada por corredores para corredores y así ha sido. Un balizaje perfecto, salvo en los últimos quinientos metros antes de la llegada a meta ya por el casco urbano, avituallamientos bien colocados con fruta, frutos secos, dátiles, agua e isotónica y en todos los avituallamientos un cartel señalizando el kilómetro de carrera y un perfil de la prueba marcando el punto donde estaba...gran idea.

A mejorar:
- A los corredores del furgón de cola nos gusta tener una foto de la entrada a meta en la que se vea el tiempo y tener de forma rápida los resultados incluso por un mensaje al móvil. Hay empresas de cronometraje que hacen esto y otras que no, la organización este año ha optado por una empresa de las que no lo hacen y la "galería" de fotos es un video en el que ni se vé el tiempo de llegada. Creo que los organizadores de las carreras, en general,  deben de darse cuenta de que al 98% de los corredores nos dá igual los trofeos a los primeros clasificados (porque nuestra carrera es otra), pero si valoramos detalles como la medalla finisher, la foto o fotos, o que al llegar a meta se respire esa sensación de que para la organización es tan importante el primero como el último.

- En los avituallamientos estaría bien que tuviesen Reflex.

- Duchas frías; yo no hice uso de ellas pero varios corredores de los que habían llegado conmigo se quejaban de que el agua de las duchas era fría.

- La bolsa de aparcamiento estaba mal señalizada y a la entrada de Arriate había un cartel que ponía "entrega de dorsales" que estaba mal colocado. Tras casi 2 horas de conducir bajo lluvía no te hace mucha gracía perderte a las 7 de la mañana en un pueblo que no conoces.

De lo mejor:

- La idea de poner el perfil de carrera, y la posición en la que estábamos sobre ese perfil, en cada avituallamiento era muy buena.

- Los avituallamientos y los voluntarios, muchas gracias a todos y sobre todo a los que estaban en medio del monte aguantado la que caía por momentos. 

-El bocata y bebida tras la carrera...

Realmente había poco que mejorar y se notaba que todo estaba hecho con mucho cariño.

Nuestra carrera

De los cuatro aborigenes que tenían pensado hacer la 101 este año, tres han conseguido plaza y el que escribe se quedó en lista de espera. Por si acaso la lista no avanza lo suficiente, existe un plan B que es participar en la Liga Rondeña de Ultrafondo (LRU) e intentar quedar entre los primeros 100 clasificados (ojo, si se está entre los 100 primeros clasificados de la general mixta y se está en lista de espera). Realmente en febrero había dos carreras de la LRU pero la que estaba prevista para el 13 de febrero cambió de fecha al 6 de marzo coincidiendo con la Ultra Sierras del Bandolero, así que la única opción para correr en febrero era este I Desafio Las Cumbres. 

Cuando uno va lejos de su casa a una primera edición de una carrera trail, ya va un poco precavido de lo que te puedas encontrar, pero como ya he dicho en este caso no puedo hacer mas que alegrarme de haber tenido la oportunidad de conocer esta carrera. Hubo tramos preciosos, se notaba que el   Club   Trail   Running   Arriate había elegido con cariño el recorrido y que estabamos pateando sus zonas de entreno.

 Bueno la crónica... sobre las 7 de la mañana llegaba a Arriate tras perderme en la entrada de Ronda y entrar en Ronda en vez de seguir para Campillos. Nada más llegar a Arriate me encuentro dos carteles en uno ponía "bolsa de aparcamiento" y en otro "entrega de dorsales", todo esto bajo una lluvía en ciernes y mucho frío, me crucé con el coche del equipo Girón Bikes-Cantina Zapata que tampoco habían encontrado la bolsa de aparcamiento...mal pintaba la cosa. Seguí para el centro, viendo a más corredores buscando a pie por donde señalaba el cartel, y encontré la plaza donde se iba a realizar la salida. Estaban montando unas carpas, había una barra y era allí donde se estaban entregando los dorsales. 

Arriate tiene calles estrechas que al parecer son de doble sentido, o eso pensé yo, tras muchas vueltas pude aparcar "cerca" de la plaza. Fuí a recoger el dorsal bajo la lluvía con el chaquetón puesto, lo que me obligaba a tener que volver al coche. Recogida del dorsal rápida, vuelta al coche y empezaba un suplicio a base de mucho frio, tenía las manos entumecidas y me era imposible ponerme los imperdibles del dorsal, tuve que ponerme los guantes para poder entrar algo en calor.

Opté por llevar solo una camiseta y el chubasquero de correr. Busqué un bar justo en la misma plaza y allí esperé a la hora de la salida tomando un café y conversando con otros corredores.




Ya en la salida llovía a ratos y hacía mucho frío, pero estaba motivado además todo esto me valdría para probar el chubasquero que es el que iba a llevar a Bandolero. No creo que lleváramos dos kilómetros corriendo cuando empezó una leve nevada, esa nevada coíncidia con el momento que abandonábamos el casco urbano y nos metíamos en pistas...es la primera trail que corro nevando y parecía un niño el día de Reyes.



La zona de carriles que nos llevaba a la sierra, ya tenía bastante fango y los zapatos ya me estaban avisando de que me iban a dar problemas, no paraba de resbalar. Pasamos por una zona de olivares que era un fanganal donde apenas se podía andar y tras esa zona empezaba la primera subida importante, no eran subidas técnicas pero si con bastante desnivel que unido al barro, al frio, al aguanieve que caía por momentos y a los constantes resbalones por falta de agarre de mis zapatillas, sufrí más de lo deseado en cada subida.

Aquí pensaba que había fango no sabía lo que venía después



Esta carrera la he disfrutado bastante, por eso me cuesta hacer una crónica al uso por kilómetros. Puedo decir, que entre los kilómetros 10 al 25 estaba la verdadera carrera por sierra, donde en las subidas disfrutaba de las vistas de la Sierra de las Nieves y luchaba por no sentarme aburrido de resbalar y en las bajadas disfrutaba como un enano ya que era ahí donde recuperaba lo perdido en las subidas, cuanto más técnica era la bajada más adelantaba y más me divertía.





Coincidí con varios chiclaneros, uno de ellos amigo mio de juventud con el que compartí junto a sus amigos varios kilómetros ¿He dicho ya que he disfrutado en esta carrera?


Con ellos compartí kilómetros, risas y avituallamientos


Más chiclaneros en Arriate


Sobre el kilómetro 25 venía el último avituallamiento ya salíamos de la sierra y volvíamos al pueblo, pues incluso por esa zona había parajes donde se notaba que era por donde salen a correr los organizadores y que habían pensado "enseñémosles la zonas tan bonitas que tiene Arriate para correr"

Muuuchas gracias a los voluntarios de 10


Ya tocaba llegar al pueblo me detuve para quitarme el chubasquero y entrar en meta con la camiseta del club bien visible y justo en ese momento, cuando ya tenía el chubasquero en la cintura, comenzó a caer una especie de granizo-aguanieve intensa. La llegada al casco urbano fue para mí donde eché en falta algunas balizas más, en una calle fueron las vecinas las que me avisaron de que me había perdido, muchas gracias. En la llegada a meta busco al fotógrafo para la foto pero allí no había foto...me colocaron la medalla finisher, me tomaron nota del dorsal porque era sin chip y me fuí directo a la barra a tomarme un bocadillo de magreta, lomo adobao, con refresco.






Carrera para repertir, para el año que viene allí estaremos los Aborígenes.